Fernando Vallejo: “Ningún libro me interesa”, por Milena Heinrich



Fernando Vallejo

El escritor Fernando Vallejo, autor de La virgen de los sicarios y del más reciente El cuervo blanco, participó del 4º Festival Internacional de Literatura en Buenos Aires (FILBA), que concluye este domingo, pero al que accedió “para llenar el tiempo vacío”.

“Tengo la vida muy vacía y tengo que llenarle de alguna cosa, por eso estoy aquí en Buenos Aires. Hay amigos y colegas, aunque el encuentro no me enriquece porque son todos más jóvenes y no tienen nada que enseñarme”, dispara en diálogo con la agencia Télam.

Una pizca de provocación, irreverencia y seducción, componen la esencia de este autor en la cúspide del mundo de las letras latinoamericanas; un hombre que aprendió a escribir solo y que al definirse no duda en optar por la “nada”. “Escribo para llenar el tiempo vacío”, asegura.

Así de tajante es también con la literatura. “Ningún libro me interesa, no leo. Durante muchos años -después de que empecé a escribir- leí libros de ciencia, biología, física pero ya no. A veces algún periódico. Sólo de mi infancia recuerdo a Emilio Salgari y Julio Verne”, reflexiona.

A la hora de pensar en escritores argentinos, Vallejo no parece ser fanático de muchos, una breve -recóndita- introspección, y responde: “Manuel Mujica Láinez era un gran escritor, tal vez el mejor prosista del idioma junto con el español Azorín”.

Conocido por su concepción pesimista y desesperanzada de la humanidad (“el hombre nace malo y se empeora”), Vallejo es autor de una docena de libros, que se caracterizan por la ausencia de tercera persona y la autobiografía ficcionalizada o no tanto… “no lo sé”, desliza.

Escritor de novelas, ensayos y biografías traducidas a una veintena de idiomas, Vallejo descarga contra el cuento: “Es un género menor, muy artificioso”.

En El cuervo blanco, recién publicado por Alfaguara, el escritor desglosa una hagiografía del filólogo colombiano Rufino José Cuervo Urisarri (1844-1911), autor del Diccionario de construcción y régimen de la lengua castellana. Allí, se revela el amor de ambos por la lengua española.

Apasionado desde pequeño por ese hombre que dedicó su vida al estudio de la gramática, Vallejo confiesa: “Siempre fue una curiosidad para mí. Desde niño quería saber de él, nunca pensé que llegara a lograrlo porque José Cuervo vivió en París los últimos 29 años de su vida, pensé que la clave estaba allí y en realidad estaba en Colombia”.

–¿Qué le aportó esa investigación?

–Los idiomas son incontrolables, son ríos salidos de cauce que toman lados imprevisibles. Nuestro idioma está cambiando vertiginosamente, claro que siempre han cambiado pero ahora pienso que lo hacen muy rápido porque la realidad cambia rápidamente, es muy difícil de asimilar, por eso se acomoda con nuevas palabras. Por una realidad enloquecida, tenemos idiomas enloquecidos.

Si efectivamente lengua y realidad van de la mano -como Vallejo propone- “vamos hacia una decadencia muy grande porque somos demasiados, no cabemos; es el deterioro de las sociedad, las ciudades y los países. Vamos a un desastre”, sentencia.

Pero retomando al habla hispana, ejemplifica la mutación desde el interior: “El verbo `involucrarse´ hace 15 años se tomaba en mala parte: ´Este tipo está involucrado en ese crimen´ pero no se puede estar involucrado en una obra de caridad para ayudar a los niños pobres. El verbo involucrar se está usando en buena parte también, y se olvidaron de la significación inicial”.

Y desde el exterior emerge en el vocabulario hispano un tinte “anglisado”. “Cuando tú dices `Guah´, ¿pero cómo? si eso es en inglés, como un perro ladrando, hasta las intersecciones las hemos anglisado. O cuando tu escribes un email pones `querido Pablo,´-coma- ¿Por qué, si nosotros poníamos dos puntos?”, detalla.

El inglés, cuyas palabras día a día se inyectan al lenguaje español, es -según Vallejo- “el gran idioma de la tierra, impuesto por el país más importante desde el punto de vista económico y político, Estados Unidos. Es histórico porque antes lo había empezado a imponer Inglaterra cuando fue la gran potencia. Como también se vivió en lo antiguo, cuando el dominio persa impuso su lengua, Roma impuso el latín”, precisa.

En ese sentido, asevera que “los idiomas son formas de ver y sentir la vida; hablar otra lengua significa cambiar de personalidad. Otra estructura mental”.

El paso de los años hizo de Vallejo un crítico extremo del mundo, es que “el tiempo va decantando las verdades”, afirma y enseguida – y sin que se mueva un pelo- asegura: “Decidí que quiero morir en Colombia. Siempre he sentido a la muerte, más ahora de viejo. Pues, sólo hay vida en contraposición a la muerte”.


Télam

Comenta con FB

comentarios

Comentarios cerrados.

USO DE COOKIES

Este sitio utiliza cookies para una mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento a nuestra Política de Cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies
www.scriptsell.netwww.freepiratemovie.comBest Premium Wordpress Theme/Best Premium Wordpress Theme/