
Prometeo –cuentan los antiguos griegos– fue quien les robó el fuego a los dioses para dárselo a los seres humanos. Zeus no soportó esa afrenta: ordenó que el magnánimo Titán fuese encadenado a una roca. Durante el día un águila insaciable le devoraría el hígado, a la noche le crecería otra vez y la mañana siguiente el águila se lo volvería a devorar, así por toda la eternidad. Nuestros remotos antepasados, junto con el fuego tuvieron noticia del horror. Ese elemento nutriría a las antiguas narraciones, plagadas de fantasmas, de duendes y de criaturas monstruosas. Pero hubo que esperar algunos siglos para que esas narraciones se convirtieran en un género literario. El mérito se lo debemos a Horace Walpole, hijo de Sir Robert Walpole, más tarde Lord Orford, uno de los políticos más violentos y exitosos de su tiempo y figura dominante en la Inglaterra de mitad del siglo...

El escritor catalán Luis Goytisolo ganó la 41 edición del Premio Anagrama de Ensayo por su obra Naturaleza de la novela, en el que plantea y desarrolla los aspectos fundamentales de la novela, como qué se entiende por ésta y cuáles son sus orígenes. El libro se publicará en mayo y Librerías –el otro ensayo finalista–, de Jorge Carrión, aparecerá en setiembre




