capítulo diario

Amaury (capítulo 36), novela de Alejandro Dumas (p)

24/09/2011
Alejandro Dumas

Amaury fue puntual. A las cinco en punto, después de haber empleado el día en hacer refrendar su pasaporte, en recoger algunos fondos de manos de su banquero, en disponer su carroza de viaje para las seis y media de aquella tarde y en llevar a cabo otras varias diligencias, llegó a casa del doctor. El momento fue terrible cuando al sentarse a la mesa fijaron los tres sus ojos en aquel sitio vacío que otro tiempo ocupaba Magdalena. Amaury estuvo a punto de dejar que estallara de nuevo su dolor, pero haciendo un esfuerzo para dominarse se levantó y cruzando rápidamente el salón dirigiose al jardín. Poco después dijo el doctor a su sobrina: —Antoñita, ve a buscar a tu hermano. Antonia bajó al jardín. Allí encontró a Amaury sentado en el mismo banco en que había dado a Magdalena el último beso que fue la causa de...

Read more »

Amaury (capítulo 35), novela de Alejandro Dumas (p)

23/09/2011
Alejandro Dumas

Serían las ocho de la mañana cuando José subió a avisar a Amaury que el doctor le aguardaba en el salón. Bajó el joven en seguida, y al verle entrar el padre de Magdalena se adelantó hacia él con los brazos abiertos, exclamando: —¡Gracias, hijo mío! Ya confiaba yo en ti y sabía que no me equivocaba al contar con tu valor. Amaury respondió a esta lisonja con un triste movimiento de cabeza, y sonriéndose con amargura se disponía a replicar cuando entró Antonia, llamada también por su tío. Reinó en la estancia un silencio que todos parecían temerosos de romper. El doctor hizo por fin una seña a los dos jóvenes para que se sentasen y, colocándose entre ambos les dijo con triste y bondadoso acento: —Hijos míos, cuando se posee hermosura, juventud y atractivos, se vive en plena primavera, en perspectiva de un tiempo mejor; la existencia...

Read more »

Amaury (capítulo 34), novela de Alejandro Dumas (p)

22/09/2011
Alejandro Dumas

Acababan de dar las nueve de la noche. Amaury tomó un simón, y poco después entraba en su palco del teatro de los Italianos. La sala, resplandeciente de luces y de diamantes, parecía un ascua de oro. El joven, pálido y grave, desde el fondo del palco contemplaba aquel brillo y aquella esplendidez con mirada indiferente, con desdeñosa sonrisa. Su presencia causó una gran sorpresa; pero la austeridad de su semblante y su aire grave imponían tal respeto aún a sus más íntimos amigos, que nadie se atrevió a dirigirle la menor pregunta. Nadie conocía su fatal propósito, y no obstante, todos temieron que Amaury fuese quizás a dirigir al mundo su último saludo como los antiguos gladiadores romanos saludaban al César con las famosas palabras: «¡Ave, César! ¡morituri te salutant!» Presenció el tercer acto de Otelo, aquel terrible acto cuya música parecía ser digna continuación del Dies iræ...

Read more »

Amaury (capítulo 33), novela de Alejandro Dumas (p)

21/09/2011
Alejandro Dumas

A las once y media llegaron los coches de luto. En el primero de ellos entraron Amaury y el doctor que, rompiendo con la costumbre que no permite a los padres seguir el cadáver de sus hijos, quiso formar parte del cortejo fúnebre. Llegaron a la iglesia, cuyas naves, coros y capillas, estaban enteramente adornados con blancas colgaduras. El padre y el novio fueron los únicos que entraron en el coro con el cuerpo de la muerta. Los amigos y los curiosos (si es que puede establecerse semejante distinción) fueron a colocarse en las naves laterales para presenciar desde allí la fúnebre ceremonia. Esta se celebró con gran pompa, contribuyendo a prestar relieve al acto la circunstancia de que Thalberg, que era amigo de Amaury y del doctor, había querido encargarse del órgano, por lo cual, el oficio de difuntos revestía en aquella ocasión los caracteres de un gran...

Read more »

Amaury (capítulo 32), novela de Alejandro Dumas (p)

20/09/2011
Alejandro Dumas

Cuando Amaury volvió a su cuarto encontró en derredor suyo en los muebles, en los cuadros, hasta en el aire, recuerdos tan amargos que, no pudiendo resistirlos y loco de dolor, se lanzó a la calle, saliendo a pie, sin objeto, sin propósito deliberado, sin otra idea que la de llevar lejos de allí a cualquier parte la pena que le abrumaba. Eran las seis y media de la mañana. Caminaba con la cabeza baja, y en medio de las tinieblas en que su alma se agitaba sólo distinguía la figura de Magdalena envuelta en un sudario, y en la soledad de su espíritu sólo oía un eco que sin cesar repetía esta palabra: «¡Morir! ¡Morir!» En el bulevar de los Italianos, a donde llegó sin saber cómo, le cerraron el paso tres antiguos amigos, alegres camaradas de su vida de soltero que con el cigarro en la boca...

Read more »

Amaury (capítulo 31), novela de Alejandro Dumas (p)

19/09/2011
Alejandro Dumas

Antonia, al verse descubierta, lanzó un grito y vertiendo abundantes lágrimas se acercó a la enferma. Magdalena hizo un movimiento instintivo para echarse hacia atrás; pero, luego se rehizo y, dominando aquel mal impulso abrió los brazos para recibir a su prima que se arrojó en ellos con efusión, quedando así abrazadas un buen rato hasta que Antoñita se desprendió y retrocediendo fue a ocupar el puesto del sacerdote, que acababa de dejar la habitación. A despecho de las inquietudes y desazones de aquellos dos meses y de la profunda pena de aquel momento, Antonia estaba más hermosa que nunca; rebosante de vida, parecía destinada a disfrutar una existencia prolongada y feliz y podía creerse con derecho al amor de un corazón tierno y apasionado. Así, podía sin dificultad interpretarse el primer movimiento de Magdalena como un impulso de celos revelado también por la involuntaria mirada en que envolvió...

Read more »

Amaury (capítulo 30), novela de Alejandro Dumas (p)

18/09/2011
Alejandro Dumas

El padre de Magdalena encargó de llevar esta carta a un criado montado en buen caballo, y aquella misma tarde cerca del anochecer llegaron el cura y el pastor, quienes al recibir el mensaje se apresuraron acudir al llamamiento. Era el tal Andrés un aldeano tosco, sin instrucción y reconocíase en su aspecto esta circunstancia de modo tal que si el doctor había llegado a abrigar alguna esperanza en los recursos de aquel hombre, a las primeras palabras hubo de convencerse de que tal ilusión no era más que una quimera. Sin embargo, le acompañó al cuarto de su hija, so pretexto de que venía a avisarle que el cura no tardaría en llegar. Magdalena que en su niñez había visto con frecuencia a aquel pastor en la quinta, se alegró mucho al verle. Cuando salió de la estancia después de ver a la enferma le pidió el doctor...

Read more »

Amaury (capítulo 29), novela de Alejandro Dumas (p)

17/09/2011
Alejandro Dumas

»Por la noche me tocaba a mí velar. »El doctor, la señora Braun y yo, nos relevamos por turno en compañía de una enfermera que nos ayuda a cuidar a Magdalena. A pesar de sentirme rendido de pena y de cansancio, reclamé mi derecho y el señor de Avrigny, se retiró sin hacer la menor observación. »Poco después, Magdalena se ha dormido con un sueño tan tranquilo como si sus días no estuviesen ya contados. Yo estaba despierto; el sueño huía ante los negros pensamientos que me dominaban. No obstante, a media noche sentí nublarse mis ojos y aletargarse mi cabeza que después de luchar un instante con el sueño dejé caer sobre el borde del lecho de mi amada. »Entonces soñé, y mi ensueño fue tan delicioso, que me desquitó con creces de las terribles vigilias que acababa de pasar… Era una noche del mes de julio, plácida...

Read more »

Amaury (capítulo 28), novela de Alejandro Dumas (p)

16/09/2011
Alejandro Dumas

AMAURY A ANTONIA «Anoche, Antoñita, tenía que velar su tío; pero, aunque a mí no me tocaba hacerlo, no pude conciliar el sueño ni por un instante. »Creo que en cinco semanas no habré dormido en junto unas cuarenta y ocho horas. ¡Gracias a que muy pronto descansaré por toda una eternidad! »Hoy, cualquiera que viese mi rostro demacrado y mi frente rugosa, no reconocería en mí, a aquel joven apasionado, alegre, lleno de vida y henchido de esperanza hace dos meses. Estoy aniquilado, envejecido; en cuarenta días he vivido cuarenta años. »Viendo que no podía dormir, esta mañana me he levantado a las siete y he bajado cuando el doctor salía del cuarto de su hija. Casi no me ha visto. Parece dominado por una idea fija y en seis semanas no ha añadido una palabra al diario en que siempre ha apuntado los sucesos culminantes de su...

Read more »

Amaury (capítulo 27), novela de Alejandro Dumas (p)

15/09/2011
Alejandro Dumas

AMAURY A ANTONIA «¿Viviré o moriré? »Esta es la pregunta que me hago día por día al ver cómo pierde fuerzas Magdalena y se desvanecen todas mis ilusiones. Le juro a usted, Antoñita, que al entrar por la mañana en su cuarto no le pregunto a su padre por mera fórmula: »—¿Cómo vamos? »Así, que al responderme:—«Está peor», me asombro de que no me diga.—«¿Estás peor?» »Ya no puedo recrearme en mis ensueños. Mi incredulidad se rebeló en un principio contra el fallo de la ciencia; pero hoy mi esperanza va debilitándose. Antes del otoño Magdalena ya no será de este mundo. »Pero crea usted, Antoñita, que tendrán que abrir dos tumbas. »¡Oh, Dios mío! No pretendo blasfemar, pero considero que habrá sido bien triste y bien miserable mi destino en esta vida. Habré llegado hasta el umbral de toda felicidad para caer al pisarlo; habré columbrado todas las...

Read more »

Todos los ebooks de Zona Literatura

Mortinatos, de Miguel Lupián - Descárgala GRATIS

Morón, Morón, de Ángel Mosquito - Descárgalo GRATIS

Slasher, novela de Bernardo Monroy - Descárgalo GRATIS

10 Historias de Navidad - Descárgalo GRATIS

Poemas, de Patricia Mónica Loyola

Poemas, de Albin Lainez

Poemas, de Liliana Ramírez

Alas líquidas, poemas de Noemí Ravelo Robles

Fuck session, poemas eróticos de Francisco Enríquez Muñoz

Tarde, novela de Laura Aliaga / Dirás que soy un soñador, crónica de Bernardo Monroy / Plástico cruel, novela de José Sbarra / Cuentos de Sueñobscuro, cuentos de Cristián Berríos / Los Tiempos, cuentos de Jesús Suárez González / El Ángel de la Guarda, cuentos de Antonio Lagares / Crónica de un amor maldito, novela de Gustavo H. Mayares / 17 cuentos, de VV.AA. / La vida es un rompecabezas, novela de Gustavo H. Mayares / Cuentos y poemas en FB, de VV.AA./ La de María y otras historias de Hurlingham, relatos de Gustavo H. Mayares / Yo, textos reunidos de Gustavo H. Mayares

Ingresa tu e-mail y recibe diariamente las novedades:


RSS Escribe&leE.com


El Mundo del Aceite de Oliva: cultura, salud, cocina y mucho más

Licencia CC 3.0

Licencia de Creative Commons
Zona Literatura by Gustavo H. Mayares is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-NoDerivs 3.0 Unported License.
Si alguien cree que sus derechos han sido vulnerados (textos, fotos u otro material publicado en ZL), deje un comentario en el post y será borrado del sitio. Gracias.