
Era el día 1.º de agosto. Los dos esposos, instalados en su lindo palacio de la calle de los Maturinos, no observaban en medio de su arrulladora conversación de recién casados, que el día avanzaba a pasos agigantados. —Oye, Amaury—dijo de pronto Antoñita.—Tenemos que marcharnos; ya son cerca de las doce y mi tío nos aguarda. —Ya no les aguarda, señorita—dijo a su espalda la voz de José.—El señor de Avrigny, que sintiendo agravarse su enfermedad estos días me prohibió en absoluto comunicárselo a ustedes para no entristecerlos, dejó de existir ayer a las cuatro de la tarde. A aquella misma hora, Antoñita y Amaury habían recibido la bendición nupcial en la iglesia de Santa Cruz de Autin. ——— Al concluir el secretario del conde de M… la lectura del manuscrito, reinó un sepulcral silencio que al fin hubo de romper el conde para decir: —Ya ven ustedes ahora...

Entre el 25 de mayo y el 10 de junio se llevará a cabo la 71 edición de la 









