Autos, moda y rock and roll, por Bernardo Monroy


¿Se acuerdan de los años ochenta?

Fueron los años de los videoclubes, de la consola de nintendo, de los videoclips, del cubo rubik, de un terremoto que sacudió al Distrito Federal y un muro cuya caída significó también la caída de la Unión Soviética. Los años de una moda que hacía destacar los colores neón, de Michael Jackson, Cindy Lauper, A-Ha, Eurytmics, Timbiriche, Fandango, Hombres G, Franco con su “Toda la vida, haciendo juegos malabares” y por supuesto, el recientemente finado Gustavo Cerati.

Durante la década de los ochenta se publicaron novelas que marcaron aquellos años: Los versos satánicos, de Salman Rushide. Azteca, de Gary Jennings. Mario Cruz se convirtió en el escritor mexicano de terror “underground” por excelencia, y fueron los mejores años para Stephen King.

A finales de agosto, Fabrizio Mejía Madrid publicó en editorial Suma de Letras Arde la calle, la novela de los ochenta, una mezcla entre novela y crónica periodística que hace un recuento de aquellos años a través de 203 páginas, 11 capítulos y diferentes personajes que presencian la década.

ardelacalle

Fabrizio Mejía Madrid es un excelente autor de crónicas periodísticas que han sido publicadas en Gatopardo, Proceso y Letras Libres, algunas recopiladas en Salida de emergencia. En cuanto a novela, es autor de El Rencor, que narra la historia del Partido Revolucionario Institucional y Disparos en la oscuridad, una novela biográfica sobre Gustavo Díaz Ordaz. El año pasado provocó mucha polémica con la publicación de Nación TV, la novela de Televisa, una mezcla de ficción, realidad y chisme que cuenta el ascenso de la dinastía Azcárraga. Para algunos críticos fue un juego de ingenio y una crítica al poder que ha controlado México desde hace años, y para otros, una basura oportunista. El lector es quien tiene la última palabra.

Arde la calle se aleja de la polémica para entrar al terreno de la nostalgia, y sin duda lo hace de la mejor manera. Para todos los que fuimos niños aquellos años, y ahora vivimos nuestra tercera década de vida, nos hace leerla con la sonrisa que esbozamos cuando nos acordamos de aquellas tardes viendo Mazinger Z, Candy Candy, jugando Super Mario Bros. Y haciendo educación física con top siders.

principal-fabrizio-meji-madrid_grande

Don’t you forget about me

Arde la calle arranca a finales de los 70’s, durante al auge petrolero de José López Portillo, cuando los Vives, una familia de clase media asciende a las altas esferas del poder gracias a malos manejos y tranzas. A través de citas textuales, Mejía Madrid hace hablar a López Portillo, quien declaraba: “Los ochenta nos esperan como se espera a los victoriosos”.

Otros de los personajes son los integrantes de una banda punk, un profesor de matemáticas y uno de los nuevos empresarios mexicanos, que comenzarán a amasar su fortuna a inicios de los 90’s. Los personajes visitan “El Bar Nueve”, la primera disco gay en México, ubicada en la calle Londres en la Zona Rosa y propiedad del francés Henri Donadue, porque fue la década en la que arrancaron los movimientos gay en México.

 

Más adelante, recuerda la época de la “Renovación Moral” del ex presidente Miguel de la Madrid, quien fue abucheado durante once minutos el 31 de mayo de 1986, durante la inauguración del mundial, así como la brutalidad de autoridades como el “Negro” Durazo y José Antonio Zorrilla Pérez. La huelga de la UNAM de 1987, la primera de la década es otro de los capítulos cruciales en la narración.

Pero no toda la novela se compone de asuntos políticos y económicos. También aborda aspectos de la vida cotidiana de la época y su cultura pop.  Los videos VHS, los relojes Swatch, el condón y el cubo rubik forman parte de cada uno de los capítulos, como si se tratara de personajes con emociones y personalidad.

El autor evoca sobre la moda femenina:

Queríamos guantes negros, arracadas de plástico, esos vestidos hampones que eran minifaldas para usar arriba de mallas. Hubo unas época en que íbamos a comprar gummies, que eran unas pulseras de hule de colores (…) Alborotadas del pelo como actrices de teatro kabuki, con hombreras como de uniforme de La guerra de las galaxias.

Mejía Madrid recuerda también las tocadas, que estaban más vetadas que hoy en día, y se celebraban en Ciudad Satélite u otras urbes de provincia, los pocos centros comerciales, como Plaza Universidad, los puestos de punks de El Chopo que vendían casetes con portadas fotocopiadas de The Clash y Sex Pistols, en un mundo en donde el MP3 ni siquiera era parte de la imaginería de la ciencia ficción, por lo que también estaciones de radio como WFM y Rock 101 son pilar importante para los personajes. Juguetes como el famoso cubo rubik, cuyas 43252003274489856000 combinaciones fueron el coco de muchos niños ochenteros. Películas como Volver al futuro, El club de los cinco, ¿Quién engañó a Roger Rabbit? Y hasta el actor porno John Holmes, quien se infectaría de VIH. El autor recuerda “la frialdad de Terminator, lo inconmovible de Bruce Willis”.

Pero no todo en Arde la calle y la década fue lúdico. Hubo también momentos sin tanta felicidad y tragedias auténticas. Las protestas de los empleados de “Pascual Boing!”, por ejemplo.

aids

Foto: Revista Life, Julio de 1985

La llegada del VIH-SIDA y los prejuicios hacia el condón fueron otros de los aspectos más importantes de los ochenta, y también, de la novela. Todos los miedos, los rumores y la paranoia del virus: que era exclusivo de los homosexuales, enviado como castigo divino, que se transmitía por medio de los besos y los mosquitos, que no existía y era un rumor lanzado por Ronald Reagan para que la gente practicara algo que él y su mujer ya no hacían.

19 de septiembre

El viernes se conmemorará el aniversario del terremoto más terrible en la historia de México, acontecido en 1985. Ocupa todo un capítulo en Arde la calle, y también un lugar en la memoria de todos los mexicanos.

El primer sismo aconteció a las 7:19 de la mañana del jueves, con una intensidad de 8.1 grados escala Richter y una duración de 90 segundos. La réplica fue al día siguiente a las 19:38 con una escala de 7.3 grados. El saldo fue de 30 mil edificios colapsados y 60 mil dañados. Un cuarto de millón de defeños sin hogar y 3 mil 692 muertos.

Terremoto1985

Foto: Fundación UNAM

Uno de los casos más tráficos recopilados por Fabrizio es el de las costureras de San Antonio Abad, cuyos edificios se desplomaron de forma inmediata a causa del peso de las máquinas de coser, y muchos dueños de los talleres prefirieron sacar sus máquinas que a las mujeres, quienes murieron aplastadas por los escombros. De mil 600 costureras, solo rescataron a 15.

Una década a veces alegre y a veces violenta… como muchos videos de Michael Jackson. De una forma u otra, independientemente del sida y el terremoto, los ochenta fueron una década extraordinaria.

the_eighties_3159

Arde la calle no será la gran obra literaria que amarán los académicos y los intelectuales con ínfulas de grandeza, pero sí nos traerá gratos recuerdos a todos los que vivimos aquellos años, y a las nuevas generaciones, les explicará por qué las chicas solo querían divertirse, los hombres nos la pasábamos viviendo de noche, y todo era autos, moda y rock and roll.

Nos leemos el próximo domingo.

Publicado en
Zona Franca

Comenta con FB

comentarios

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.

 

USO DE COOKIES

Este sitio utiliza cookies para una mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento a nuestra Política de Cookies.

CERRAR
www.scriptsell.netwww.freepiratemovie.comBest Premium Wordpress Theme/Best Premium Wordpress Theme/