Con Nueve Lunas, Wiener le pone el cuerpo a la escritura

12/07/2012



Nueve LunasAcostumbrada a poner el cuerpo, su propio cuerpo en la escritura, la peruana Gabriela Wiener relata en el libro Nueve Lunas la experiencia de su propio embarazo que incluye desde vómitos y la relación de amor-odio con su madre, hasta el recuerdo de algún aborto cuando era adolescente y su erotismo exacerbado, sin dejar afuera ningún retazo de su intimidad.

Lo mismo hizo en Sexografías, un viaje alucinante por el mundo del sexo; es que la ficha de Wiener la ubica en el llamado periodismo gonzo, un inesperado invento de Hunter Thompson -a partir de un material en bruto tomado como un original – convertido en una escuela, a la que adhieren varias voces del periodismo narrativo americano.

La escritora -que ha publicado sus crónicas en las revistas Etiqueta Negra, Esquire, Soho, Letras Libres, entre otros muchos medios de América Latina y España- vive en Madrid y trabaja como redactora en la revista Marie Claire (España).

Sus textos han sido recientemente antologados en las colecciones Mejor que ficción. Crónicas ejemplares y Antología de la crónica latinoamericana actual (2012). Y ella misma prepara una antología del periodismo gonzo.

–En Nueve Lunas (Marea) impacta esa mirada sobre tu propia intimidad, ese ser sujeto de tu investigación, donde no excedes el marco de tu propia geografía (los cambios experimentados en tu cuerpo) o de tu propia historia (los abortos o la relación con tu madre). ¿Cómo fue ese mirarse en el espejo?

–Nunca me he mirado al espejo con comodidad, tengo una relación conflictiva con él. Aunque buena parte de lo que escribo supone un trabajo de introspección importante, creo que es igual de crucial el proceso en el que me muestro al lector, en el que quedan expuestos mis temas más personales sin filtros. A veces me siento cercana a la performance, porque para mí es imprescindible que sean textos vivos, que haya un momento de intimidad en estado puro. Me gustaría que de vez en cuando el espejo se volteara y el lector también se mirara. No es que no quiera inventar, es que no puedo inventar, no sirvo para eso, me sale mal. Por eso soy investigadora, observadora, cronista, narradora… Tampoco me conformaría con escribir solo `bonito`. Entiendo esto como una cuestión de vísceras, de agallas, de emoción, de dejar la piel y la memoria en el proceso. Si no, no tiene sentido para mí, ni la lectura, ni la escritura.

–Ese recorrido no invalida una lectura que supera los límites de lo que te pasa, como una invitación a reflexionar sobre la maternidad a partir de una encarnadura real, algo muy distante a lo que uno está acostumbrado a leer sobre el tema. ¿Tuviste esa percepción?

–Trabajé mi embarazo en Nueve Lunas como si fuera un tema de investigación periodística, buscando una especie de verdad, movilizada por la necesidad de contar de otra manera lo que viven las preñadas. Nada de lo que leí en esos días reflejaba la gestación y el parto en toda su dimensión. Escribí el libro pensando siempre en que estaba contando mi historia pero que la gestación, la maternidad, el parto, aunque sólo nos pasara a las mujeres, a algunas, eran temas universales y dignos de tratarse de una manera literaria. No me detuve a pensar si lo mío iba a significar algo para las demás, pero ha sido interesante escuchar los comentarios de otras ex embarazadas que aunque con experiencias diferentes, me contaron que se habían sentido identificadas sobre todo con esos aspectos del libro más duros y confesionales.

Gabriela Wiener

–Algo perturbador que sobrevuela el libro es el lado oscuro de esas nueve lunas. ¿Te costó atravesarlo?

–Me interesaba profundizar en cuestiones que no son habituales al hablar de maternidad, y es curioso que no lo sean, yo creo que son hasta temas un poco tabú. Cómo el odio, la muerte, el miedo, la pornografía no van a tener que ver con ser madre. Es posible que me costara más escribirlo que vivirlo. Nueve Lunas es como un reality en el que la protagonista no puede escapar de su condición de gestante y empieza a ver y decodificar el mundo bajo esa nueva lente. Pasar de estar instalada en los peligrosos treinta años con el reloj biológico haciendo tic tac como una bomba de tiempo, a atravesar estos nueve meses en que mi vida empieza a cambiar para siempre y todo lo que eso evoca en mí. La comparación con mi madre, la vuelta al útero como mortaja, el hecho de tener que jugar a la casita lejos de donde nací (soy peruana), mi iniciación sexual en las escaleras de mi edificio, los abortos de la adolescencia, mis impulsos criminales, el síndrome del nido, las embarazadas como fetiche sexual y todo lo que nos suele ocurrir con un bebé dentro y pocas quieren contar, el diabólico sistema hospitalario con el que te toca lidiar y las imágenes de una cursilería cruel con la que te bombardea el mundo cuando te ve con “barriguita”.

–El título de libro remite –entre otras cosas- a una experiencia primitiva, cómo contaban el tiempo del embarazo las mujeres indígenas. En tu crónica tener hoy un parto natural aparece como algo inalcanzable. Seguro que tu bebé va a tener un blog pero no te vas a salvar de la epidural, ¿no?

–La evolución hoy en día se entiende como volver atrás. A más primitivo (parto en casa, parto natural), más moderno. En el libro, yo intento por todos los medios ser una embarazada cool sin mucha suerte. El parto, además, es una experiencia límite, como un accidente de avión del que te salvás, más o menos. En esos minutos te muestras tal cual eres, sale tu verdadera catadura moral: o te entregas a tu suerte con dignidad o te abrazas a la enfermera pidiendo a gritos la epidural. Las estadísticas revelan que el 98% de mujeres que dan a luz pertenecen a la segunda clase, pero eso no le resta valor a tus intentos. Al menos, me libré de la episiotomía, y mi hija, por ahora, de los blogs, aunque le encanta Google.

–¿Volverías a pasar por esta experiencia?

–No a miles de kilómetros del país de las niñeras baratas y las abuelas cariñosas, pero quién sabe, estas cosas no se dicen, se hacen.


Mora Cordeu / Télam

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Un comentario para Con Nueve Lunas, Wiener le pone el cuerpo a la escritura

  1. Bitacoras.com on 12/07/2012 at 21:59

    Información Bitacoras.com…

    Valora en Bitacoras.com: Acostumbrada a poner el cuerpo, su propio cuerpo en la escritura, la peruana Gabriela Wiener relata en el libro Nueve Lunas la experiencia de su propio embarazo que incluye desde vómitos y la relación de amor-odio con su ma……

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