Literatura gay: los 10 mejores libros al alcance de la mano



En la última edición de Estandarte.com, Emilio Ruiz Mateo hace un recorrido por los mejores diez libros de literatura de temática gay aunque, como el autor del artículo se encarga se señalar, este tipo de selecciones siempre es parcial, sesgada y hasta cierto punto caprichosa.

Ruiz Mateo también advierte que han quedado fuera autores como E.M. Foster, Fernando Vallejo, Mary Renault, Luis Zapata y tantos otros, pero valga como particular homenaje a esos libros que han sabido abordar la temática gay con acierto.

Resulta tan bochornoso ver la gran mayoría de las novedades que se lanzan con la etiqueta de “narrativa gay”, que al menos nos quedaremos con el gusto de equilibrar la balanza. Podrá ser reducido, pero todo lo que aquí se recomienda merece la pena ser leído, y no solo por su contenido gay, indica el columnista sobre su selección, que pasamos a enumerar:

Literatura gay 1

El beso de la mujer araña, de Manuel Puig

Un largo diálogo entre dos hombres encerrados en una celda por motivos muy diferentes: Molina por corrupción de menores, Valentín por subversivo. Molina pone siempre por delante los sentimientos a la razón, mientras que Valentín daría su vida por la revolución, y en sus diálogos logran una de las creaciones de literatura gay más logradas de todos los tiempos. Puig consigue transformar los perfiles de estos dos personajes a lo largo de la novela sin que apenas nos percatemos de ello, a golpe de narración (las películas que Molina cuenta a Valentín) y confesiones íntimas. Sexo, amistad y fascinación se confunden en la oscuridad de la celda, para acabar dando a luz una sutil metamorfosis.

Ronda nocturna, de Sarah Waters

La narrativa gay y lésbica actual tiene en Sarah Waters una de sus cimas más altas, y bien podría valer Ronda nocturna como destilación de su obra. Las vidas de cuatro personajes en la Gran Bretaña de la Segunda Guerra Mundial acaba por dibujar los sueños rotos de toda una generación. Contada hacia atrás con maestría en tres momentos históricos (1947, 1944 y 1941), descubriremos poco a poco por qué sus cuatro protagonistas son como son. Por qué no podrían haber sido de otra manera. El cruel determinismo.

El hombre que se enamoró de la luna, de Tom Spanbauer

Mucho antes de que el mundo cayese fascinado por ese western gay de Brokebrack Mountain, Spanbauer compuso esta novela de iniciación que admite múltiples lecturas. Un joven indio en búsqueda de su verdad, una maravillosa reflexión poética sobre el poder y el dolor que oculta el lenguaje y un monumento al poder de las narraciones. El peligro que supone enfrentarse a los que no ocultan nada es la clave de gran parte de los conflictos de la literatura gay: Cuando terminamos de follar Delwood Barker no intentó esconderse. Por eso lo odiaba tanto el sheriff: aquellos que tienen algo que necesitan esconder siempre odian a aquellos que no lo esconden.

Literatura gay 2

Antes que anochezca, de Reinaldo Arenas

El exceso y la pasión caribeña apuntalan este texto biográfico del gran autor cubano, del que se hizo una conocida película con Javier Bardem como protagonista. Arenas tuvo “la mala idea” de ser fiel a tres de sus rasgos definitorios: escritor, gay y disidente del régimen de Castro. Acabó de escribir estas particulares memorias poco antes de suicidarse en Nueva York, en 1990.

Confesiones de una máscara, de Yukio Mishima

Contradictoria, oscura y fascinante, la personalidad de Mishima es uno de esos pozos en los que uno se sumerge con gusto, aun sabiendo que puede no gustarle lo que encuentre. Esta es su primera novela. En ella acompañamos a un niño en su paso a la juventud, de la sobreprotección de su abuela al descubrimiento de la atracción por su mismo sexo, acabando en una profunda fascinación por la muerte y la belleza. La contradicción que su propio título encierra lanza pistas sobre su compleja postura: ¿puede una máscara confesarse?

Mientras Inglaterra duerme, de David Leavitt

Un joven burgués recién llegado de la Alemania nazi conoce a un apasionado proletario en una reunión de apoyo a los republicanos españoles: dos hombres se enamoran en la Inglaterra de 1936, en una historia que desemboca en la gran decepción personal. El primero optará por la mentira, mientras que el segundo viajará a España a defender sus principios políticos. ¿Es este el libro clave de David Leavitt, y una de las mejores novelas de temática gay, o lo es El lenguaje secreto de la grúas? Discusión sin solución…

Literatura gay 3

El almanaque de las mujeres, de Djuna Barnes

La han llamado la Oscar Wilde de las mujeres, pero Barnes es mucho más que eso. Toda su lengua afilada, inteligencia, capacidad de observación y valentía se condensan en este curioso catálogo de figuras femeninas. En realidad se trata de una recreación del círculo de Natalie Barney, su Académie des Femmes. Que un texto como este, que trata los temas de la igualdad de derechos gays, el travestismo, la maternidad o las diferencias entre sexo y género se publicase en 1928 desmiente muchos tópicos…

Chaperos, de Dennis Cooper

La capacidad de polémica de Cooper no solo abarca a las mentes más conservadoras: algunos colectivos homosexuales han llegado a amenazarle de muerte por una supuesta “homofobia internalizada” y ser un “virulento anti gay”. Sin pelos en la lengua, la prosa de Cooper es siempre descarnada y reconocible en su realismo, como un puñetazo dado con fuerza y puntería justo en la boca del estómago. Chaperos alterna los anuncios web de los escorts con los emails de sus clientes, en un ejercicio estilístico muy logrado. Siempre incómodo, mister Cooper.

Querelle de Brest, de Jean Genet

No se puede entender la iconografía gay sin haber pasado por la adaptación que Fassbinder hizo en 1982 de esta obra de Genet. Su hipermasculinidad marinera, morbosa y violenta ha ocupado y sigue ocupando muchas fantasías del colectivo. Los que dan un paso más y leen la obra de la que nació ese mundo se sorprenden con el descarnado relato de ese Georges Querelle: ladrón, violento, amoral, acomplejado, cruel y, por encima de todo, irresistiblemente guapo. Por cierto, ninguno de sus personajes se reconoce como homosexual, en una de las grandes novelas gays de todos los tiempos…

De profundis, de Oscar Wilde

Resultaría casi ofensivo no incluir a Wilde, uno de los personajes más genuinos de la cultura homoerótica, en este listado de lo mejor de la literatura gay. La extensa carta que Wilde escribió desde la cárcel de Reading a su amante lord Alfred Douglas es un hito en la narrativa homosexual. Douglas siempre negó haberla recibido, pero líneas como esta a buen seguro quedaron resonando con fuerza en su cabeza por mucho tiempo: Detrás de la alegría y la risa, puede haber una naturaleza vulgar, dura e insensible. Pero detrás del sufrimiento, hay siempre sufrimiento. Al contrario que el placer, el dolor no lleva máscara.


Comentarios
  1. Kai
  2. Moa Sipriano
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