Célebre por sus trabajos sobre la contracultura y en especial por su ensayo Rastros de carmín, el norteamericano Greil Marcus circula por estos días en las librerías con El basurero de la historia, un conjunto de apuntes que ponen el foco en fenómenos habitualmente ignorados por la crítica tradicional.La nueva obra, editada en la Argentina por el sello Paidós, reúne una serie de textos sobre arte, música, cine y literatura que exponen “la preocupación de que nuestro sentido de la historia, tal como aparece planteado en la cultura cotidiana, resulta estrecho, empobrecedor y aplastante”, según afirma el autor en el prólogo.
El ensayista está convencido de que al detenerse en acontecimientos masivos y en la política de los grandes poderes, la “historia oficial” obstruye la circulación de otras miradas posibles que se gestan en las pequeñas manifestaciones y resistencias de la vida cotidiana.
El basurero de la historia retoma la mirada audaz y ligeramente subversiva de Rastros de carmín, la obra que lo instaló como uno de los mejores analistas de la cultura contemporánea: allí, el autor rastreaba un conjunto de movimientos e ideologías que normalmente no aparecen en los manuales escolares pero que resultan certeros a la hora de reclamar un cambio radical en el rumbo de la historia.
En la obra, publicada en 1989, Marcus se ocupaba de dejar en claro -entre otras cosas – que el punk no fue tanto un fenómeno musical como un movimiento social, una corriente de pensamiento espontáneo que atacó las raíces de la sociedad que le había dado origen y cuyo antecedente y disparador se remonta hasta la Europa medieval.
El ensayista, cuyo trabajo podría equipararse al de un cartonero por su interés en centrar la mirada en temas y fenómenos que la crítica convencional desecha, aborda en El basurero… cuestiones como el surgimiento de los thrillers nazis, los films clase B, las obras de Peter Handke, la creación del rhytmn and blues, la cultura pop y la filmografía del alemán Win Wenders.
“Este libro es una discusión acerca del modo en que la historia forma parte de la vida cotidiana; acerca de la forma, muchas veces invisible, en que se ha hecho siempre la historia, en gestos y palabras tanto como en los actos no solo de hombres de Estado y de criminales, sino de nosotros mismos. Es un libro acerca de la persistencia de la historia”, explica Marcus en el prólogo.
El crítico -para algunos el más importante de la historia del rock- toma distintos “episodios” de la cultura contemporánea y traza operaciones de lenguaje que permiten entender las transformaciones de la sociedad occidental durante la segunda mitad del siglo XX.
“Hasta las sociedades más tradicionales, fieles a sus antepasados, se encuentran con acontecimientos que sus respectivos autorretratos narrativos no pueden asimilar, y que son expulsados como si nunca hubieran existido. Igualmente, las sociedades más educadas, sofisticadas, tecnológicas y, por así decirlo, más archivadas, pueden practicar el mismo truco; hasta que años después, décadas o incluso generaciones o siglos más tarde, la historia nos toma por el cuello”, plantea Marcus.
La obra, traducida al castellano por Fermín Rodríguez, tiene prólogo de Pablo Schanton y está estructurada en tres capítulos -”Mapas”, “Territorios” y “Pactos”-, que incluyen escritos como “Dylan como historiador. Sobre ‘Blind Willie McTell’”, “Cuando entras a un lugar. Sobre Robert Johnson” y “La historia de Deborah Chessler”.
Otros textos de lectura casi obligada son “Götterdämmerung, veintiún años después” -donde deconstruye el fenómeno de los policiales nazis-, el texto dedicado a “Carta breve para un largo adiós” de Peter Handke, o bien aquel donde crítica la manera en que la ensayista norteamericana Susan Sontag aborda el “pop”.
“Para Marcus, la historia no es un pasado cerrado. Suelta demandas insatisfechas que el crítico cultural tiene la responsabilidad de reactivar en su `hoy`. Al basurero de la historia le opone su reciclaje de la histeria, la actualización de las promesas de felicidad y los deseos sin cumplir que laten desde el pasado”, delinea Schanton en la introducción.
Télam

El escritor catalán Luis Goytisolo ganó la 41 edición del Premio Anagrama de Ensayo por su obra Naturaleza de la novela, en el que plantea y desarrolla los aspectos fundamentales de la novela, como qué se entiende por ésta y cuáles son sus orígenes. El libro se publicará en mayo y Librerías –el otro ensayo finalista–, de Jorge Carrión, aparecerá en setiembre





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