Amaury (conclusión), novela de Alejandro Dumas (p)

Alejandro Dumas


Era el día 1.º de agosto. Los dos esposos, instalados en su lindo palacio de la calle de los Maturinos, no observaban en medio de su arrulladora conversación de recién casados, que el día avanzaba a pasos agigantados.

—Oye, Amaury—dijo de pronto Antoñita.—Tenemos que marcharnos; ya son cerca de las doce y mi tío nos aguarda.

—Ya no les aguarda, señorita—dijo a su espalda la voz de José.—El señor de Avrigny, que sintiendo agravarse su enfermedad estos días me prohibió en absoluto comunicárselo a ustedes para no entristecerlos, dejó de existir ayer a las cuatro de la tarde.

A aquella misma hora, Antoñita y Amaury habían recibido la bendición nupcial en la iglesia de Santa Cruz de Autin.

———

Al concluir el secretario del conde de M… la lectura del manuscrito, reinó un sepulcral silencio que al fin hubo de romper el conde para decir:

—Ya ven ustedes ahora cuál es el amor del cual se muere y cuál es aquél que no consigue matarnos.

—Sí—repuso un joven,—pero, ¿y si yo dijese que cuando ustedes quieran puedo contarles una historia en la cual el novio muere sin remedio y el padre es allí el superviviente?

—Eso nos demostraría—dijo el conde riendo—que, si las historias pueden probar mucho en literatura, no prueban en moral absolutamente nada.

FIN


Comenta con FB

comentarios

USO DE COOKIES

Este sitio utiliza cookies para una mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento a nuestra Política de Cookies.

ACEPTAR
Aviso de cookies
www.scriptsell.netwww.freepiratemovie.comBest Premium Wordpress Theme/Best Premium Wordpress Theme/