Provocaré un Diluvio. De gira con Mystica Girls es una crónica publicada por el fondo editorial Tierra Adentro, pero también puede leerse como una novela… Una novela sobre el amor al heavy metal, sobre palomazos, giras, toquines, covers de Pantera, Kiss y, por supuesto, Iron Maiden. Un texto fluido que será disfrutado por todos aquellos que han recibido los golpes en un slam mientras escuchan “Fear of the Dark”.
Provocaré un Diluvio es publicado por el Fondo Editorial Tierra Adentro, que desde 1990 se ha encargado de estimular, apoyar y difundir la obra de los escritores y artistas jóvenes de México, así como de coordinar, en conjunto con diversas instituciones, la promoción de su fondo editorial, sus encuentros y sus premios nacionales. Cuenta con más de cuatrocientos títulos.
El escritor y periodista Arturo J. Flores nos cuenta en este libro sus andanzas como manager de Mystica Girls, agrupación conformada por Jane, Sofía, Alice y Cinthya. Todo lo que los adictos al metal viven, piensan, reflexionan y conocen día con día nos lo cuenta Flores, en todas las aristas: desde el fanático que canta junto con Maiden en un concierto usando su playera de Eddie, hasta el manager que busca desde apoyo económico hasta sobresalir tanto en toquines en antros como en un torneo de bandas donde el premio es el Santo Grial de todo aspirante a metalero: asistir al festival en Wacken.
Las Mystica Girls son una sobresaliente agrupación de chicas metaleras, que deben enfrentar el prejuicio –y cliché– de dedicarse a este género musical en un país machista, pese a que el autor lo elimina desde el segundo capítulo: “a casi cuatro décadas de la muerte de Janis hay quienes todavía no conciben a una mujer haciendo música. Cuando Joan Jett tiene cincuenta y un años de edad creen que se trata de algo nuevo”. De igual forma, menciona a Angela Glasgow, y no puede creer que la gente no crea que el metal femenino no sea un negocio. La frase más estúpida que le dicen a las Mysticas es “¡tocas muy bien para ser mujer!”
Los temas y personas convertidas en personaje de este libro que se lee tanto como una novela y crónica de un concierto de metal, inyectada de adrenalina, litros de alcohol y sudor, son tan diversos como los subgéneros de esta música: por un lado, la fraternización de los músicos y los fans. Todos unidos teniendo miedo a la oscuridad, viviendo en el santuario y contemplando el sacrificio del Número de la Bestia. Todos enamorados de Eddie, con su cabello blanco y su rostro cadavérico. Pese a lo rudo y violento que le resulta a los mojigatos, en el metal se respira y se vive una unión más honesta y sólida que en otros círculos y ambientes. No faltan los prejuicios y la estigmatización del rockero, nos cuenta Flores: cuando uno entra a alguna tienda departamental (Sanborn’s en México, por ejemplo) invariablemente llegará alguien del personal de seguridad a seguir al devoto a Black Sabbath, no vaya a ser que por llevar playeras de Helloween, cadenas y pelo largo, se vayan a robar algo.
Desfilan también aficionados que recorren todo el mundo y ahorran sólo para seguir a Iron Maiden, o las escenas de “Flight 666” donde podemos ver cómo el despreciable ejército colombiano trata a los fans. Se habla también que gracias a la red, ahora todas las bandas han tenido mejor difusión. Flores señala una gran verdad de su país, y quizá de toda América Latina: “ya sabemos que en México el metal sobrevive en la periferia”.
Dos pasajes particularmente emotivos del libro son cuando Mystica Girls se presentan en el Festival Vive Latino, “sin disco, sin una agencia de relaciones públicas detrás, sin staff, sin limusina, sin pecera llena de M&M’s de un solo color, sin disquera, sin productor, sin miedo”, sino como una agrupación completamente independiente; cuando conocen a Paul D’Anno, quien se presenta ante ellos como un mesías renacido del metal, y por supuesto, cuando Flores asiste a Donington y conoce en persona a Iron Maiden, estrechando la mano de Janick Gers.
Al terminar este libro, no resta sino hacer el símbolo de los cuernos popularizado por Ronnie James Dio, y persignarse como se titula uno de los capítulos: “En el nombre de Harris, de Eddie y del Espíritu Insano. Amén.”

El escritor catalán Luis Goytisolo ganó la 41 edición del Premio Anagrama de Ensayo por su obra Naturaleza de la novela, en el que plantea y desarrolla los aspectos fundamentales de la novela, como qué se entiende por ésta y cuáles son sus orígenes. El libro se publicará en mayo y Librerías –el otro ensayo finalista–, de Jorge Carrión, aparecerá en setiembre




